Lo que echarás de menos de ser Escort… si lo dejas.

Lo que echarás de menos de ser Escort… si lo dejas.

La mayoría de las chicas que comienzan a ser acompañantes entran en este mundillo con el objetivo de retirarse “pronto”. Por lo general, no es un plan a largo plazo para hacer una carrera de esto. Normalmente es una manera de ganar dinero rápidamente, adoptar un estilo de vida más flexible y recibir el pago que uno se merece. A veces, incluso puede ser una manera de adquirir suficiente dinero para abrir tu propio negocio y comenzar una nueva aventura profesional. Sin embargo, muchas de las personas que se dedican a los servicios para adultos, se dan cuenta de que echan mucho de menos sus antiguos trabajos cuando vuelven a entornos de trabajo “tradicionales”. Ahora bien, cuando consideres el hecho de dejar la industria de acompañantes y escorts, tienes que tener en cuenta las cosas que más vas a echar de menos cuando te vayas:

 

El dinero

OBVIAMENTE. El dinero es una de las cosas más atractivas de ser acompañante profesional. Cuando te des cuenta de lo que significa hacer varios cientos de dólares por una sola hora de trabajo, esto será fácilmente uno de los factores principales que vas a echar de menos dejar atrás. Pocas otras carreras te permitirán obtener un salario tan alto por tan poco tiempo de trabajo. Sin embargo, ten en cuenta que no se paga tan solo por una hora de trabajo. Hay que tener en cuenta todo el trabajo administrativo y de mercadeo que hay detrás, junto con todo el trabajo de preparación que se requiere para lucir pulido y preparado/a para un cliente. A menudo se nos olvida calcular esas horas, pero, si calculas que pasas unas tres o cuatro horas de trabajo entre unas cosas y otras, el jornal por hora continúa siendo impresionante.

 

Un plan flexible de trabajo

Como proveedor/a de servicios, normalmente estableces tu propio horario (hasta cierto punto). Puedes dedicar unas horas específicas, unos días de la semana en concreto y sólo atender a los clientes dentro de ese horario “disponible”. Aunque a veces esto no es así, por muy bonito que suene este sistema, la verdad es que al final terminas concertando citas en momentos que no están dentro de ese horario de disponibilidad “abierta”. Pero, por lo general, el tiempo que le dedicas a cada cosa es tuyo. Tú eliges cuándo trabajar, cuántas horas vas trabajar y cómo las vas a organizar. Cuando “cuelgas los tacones” y tratas de adaptarte a un trabajo “normal”, lo más seguro es que no te permitan organizarte tu tiempo de manera que puedas realizar ciertas actividades o directamente te acaben diciendo que tomes de tu tiempo libre para ellas. Si eras realmente feliz con tu propia forma de organizarte, (pronto te darás cuenta), será una de las cosas que más eches en falta.

 

Autonomía 

A menos que trabajes para una agencia, eres tu propio jefe. Puedes elegir qué clientes vas a ver y cuáles no. Tu impones tus propias reglas, tus propias tarifas y los servicios que ofreces y los que no. Si tu idea es montar un negocio y ser autónomo, puede que sigas disfrutando de ese grado de libertad personal dentro de tu trabajo, pero, sin embargo, si consigues un trabajo, donde hay un jefe o alguien que te supervise, lo notarás. Alguien que te diga cuándo descansar, cuánto descansar, cuándo comenzar a trabajar y cuándo vas a terminar tu jornada laboral. Tu salario se ve fijado por otra persona, junto con otras reglas y restricciones establecidas que debes seguir. Este es uno de los motivos por los que las acompañantes vuelven a su antiguo trabajo. Una vez has probado lo que significa ser tu propio jefe, es muy difícil, casi imposible, volver a ser el subordinado de alguien más.

 

A los clientes 

Aunque parezca mentira, algún día, acabarás echando en falta a alguno de tus antiguos clientes. Extrañarás sus excentricidades y escuchar esas historias que los volvían únicos. A pesar de que siempre tratas de permanecer emocionalmente desapegada/o a tus clientes, siempre acabas teniendo cierta simpatía por ellos, especialmente si los has ayudado a superar sus miedos, o si has trabajado con ellos en tiempos difíciles… Por supuesto, habrá clientes malhumorados, arrogantes y mezquinos que te hará feliz el simple hecho de perderlos de vista, pero de muchos otros clientes tendrás tan buenos recuerdos que esperarás volvértelos a encontrar de nuevo alguna vez en tu vida.

 

La satisfacción de ir bien vestida 

Ponerse unas bragas elegantes y el atuendo de acompañante perfecto es divertido. Prepararse y preocuparse por la apariencia es algo que puede llegar a ser una carga cuando es algo que tienes que hacer a diario para los clientes, pero es una actividad que echarás de menos cuando dejes de hacerlo. Una vez en tu nuevo trabajo, tu aspecto dejará de ser uno de los aspectos principales de tu vida diaria. A nadie le importará si llevas tacones de aguja o unos zapatos planos. Llevar un peinado más conservador se volverá tu opción más habitual para ir a la oficina. Dejarás de utilizar tus vestidos favoritos o tus  joyas de fantasía tanto como lo hacías, y te aseguro que no es lo mismo tan solo sacarlos del armario en Nochevieja…

 

Que idolatren tu belleza y sex appeal

Si que es verdad que tu pareja puede pensar que eres preciosa o toda una sex symbol, pero es muy poco probable que adore tu apariencia tantísimo como lo hacen algunos de sus clientes. Los clientes reservan encuentros contigo, debido en gran parte a tu aspecto, buscan a la mujer “perfecta” para ellos, una combinación de apariencia y personalidad. Esperan que aparezcas en su puerta, vestida de punta en blanco y de manera inmaculada. Y cuando lo haces, la realidad es que no paran de lanzarte cumplidos, y eso, quieras o no, te hace sentir como la mujer más hermosa del mundo. Esa sensación de ser adorada por tu aspecto es embriagadora. Y cuando dejas de sentirte halagada, comienzas a sentirte decepcionada y deprimida. Y, aunque otros admiren plenamente tu belleza, serán mucho más tímidos con su aprecio que lo que lo eran tus clientes.

Las historias y experiencias que ocurren

De vez en cuando te encuentras con cada personaje… Nos referimos a aquellos clientes que quieren servicios extremos o extraños que desembocan en unas historias que son para contar. A veces, los clientes te llevan a lugares fuera de lo común, o a lugares a los que sería difícil acceder de cualquier otra manera, debido a los costos o a la falta de contactos. Aquí incluimos también  los acontecimientos divertidos que suceden durante la intimidad u otras cosas que pueden suceder durante ese encuentro. Aunque creas estar contento de abandonar este mundillo y estos momentos de los que estamos hablando, la realidad es que los acabarás recordando como grandes y grandiosos recuerdos.

 

Si quieres conocer más cosas por las que vas a echar de menos ser escort el día que lo dejes, ahora ya puedes ver la segunda parte de este post.

admin

Deja un comentario