Lo que echarás de menos de ser escort… si lo dejas Parte II

Lo que echarás de menos de ser escort… si lo dejas Parte II

Seguimos con algunas de las cosas que seguro vas a echar de menos cuando dejes de ser escort y pase un tiempo. Recomendamos la lectura de la primera parte de éste artículo, en caso de que no lo hayas leído ya.

Continuamos con lo que vas a echar de menos, aunque ahora pienses que no lo vas a hacer:

 

Irse de gira

Irse de gira es un trabajo duro, pero también es algo muy beneficioso para el negocio. Puede significar encerrarse en una habitación de hotel durante horas y ver a muchos clientes inmediatamente uno después de otro. Pero, también significa llegar a una nueva ciudad y experimentar un poco su cultura y ver sus lugares de interés. La gastronomía del sitio, y los lugares de ambiente pueden no ser lo primero en tu lista de prioridades, pero es bastante común tomarse unas horas o un día libre para disfrutar de los alrededores de la ciudad. Cuando trabajas en un trabajo “normal”, lo más probable es que no tengas la oportunidad de viajar o explorar nuevas ciudades tan a menudo. Estás limitado a tu área de trabajo y así, puede que no tengas la oportunidad de aventurarte en nuevos lugares o conocer gente nueva tanto como lo solías hacer. Además, hacer una especie de “gira” suele traer consigo una gran cantidad de dinero en pocos días. Es una excelente manera de llenar la cartera, justo antes de Navidad o cualquier otro evento en el que vayas a necesitar algo de dinero extra. Y será entonces cuando te des cuenta de lo difícil que es ganar ese dinero extra cuando estés encerrado en tu trabajo estándar de 9 a 5.

 

Visitar nuevos lugares

A veces, es simplemente pasar una o dos noches en una suite de un hotel elegante en el centro de la ciudad del que TODOS hablan. Otras veces, vas de visita a una de esas casas admiradas de un vecindario residencial VIP aislado. Las acompañantes tienen muchas veces acceso a lugares que muchos otros tan sólo desean ver. Pero cuando dejas el mundo Escort, pierdes todo esto. La emoción de ir a un lugar nuevo y lujoso es bastante adictiva y difícil de abandonar. Una vez lo hayas dejado, tendrás pocas razones o motivos para visitar a estos lugares y menos aún para abrir sus puertas si es que acabas yendo. Los eventos de recaudación de fondos de alto nivel o las fiestas con gente VIP volverán a estar fuera de tu alcance, y todo esto, junto con la posibilidad de volver a codearse con gente de la alta sociedad.

 

Los hoteles 

Aunque los grandes empresarios, guerreros de la carretera, no paren de decir lo cansados que están de viajar de hotel en hotel, las acompañantes vacilarán de lo mucho que disfrutan de ellos. El servicio de un hotel es magnífico – y, un pequeño caramelo sobre la almohada puede incluso ser algo que recuerdes con anhelo. Las comodidades de la mayoría de los hoteles son maravillosas: la piscina, el spa y el gimnasio… son partes de la estancia en un hotel que realmente hacen que valga la pena. Utilizar una habitación de hotel como lugar de reunión puede ser maravilloso, incluso puedes solicitar el servicio de habitaciones entre encuentro y encuentro: Uno de los mejores servicios ofrecidos por la mayoría de los hoteles. Además, poder pedir tostadas francesas, fresas frescas o champán y que te lo lleven hasta la habitación, es algo que no está disponible cuando estás en tu casa y son las 12 de la noche.

 

Los regalos

Aunque no es necesario, muchos clientes se empeñan en traer consigo regalos cuando han quedado contigo: vino, joyas, champán, flores, dulces, perfumes, cosméticos, lencería… Es emocionante ver lo que un cliente te ha traído, pero cuando dejas la industria, todo esto se acaba. Tendrás suerte si alguna cita te trae flores, o aunque sea una pequeña y solitaria flor. Esos accesorios de diseño serán cosa del pasado, artículos únicos y difíciles de encontrar con los que los clientes a veces te recompensaban, se te irán terminando y no los volverás a reponer. Volver al mundo “real” del trabajo no te proporcionará esos “extras” con los que tus clientes venían bajo el brazo y que eran para ti.

 

El sexo

La mayoría te dirá que no disfruta del sexo o de otros actos íntimos que tienen con sus clientes, pero puede ser diferente respecto a ti. El sexo sin ataduras que puedes tener con los clientes puede ser tan divertido… Explorar nuevos fetiches, enseñar a los clientes cosas nuevas y llegar a explorar tus propios deseos puede ser lo que más extrañes de salir del negocio. Los clientes con los que interactúas no esperan nada de ti a cambio de tus afectos. Recorren y toman tu cuerpo durante el tiempo acordado y no te molestarán, otra vez, hasta el próximo encuentro, algo muy diferente de cómo funciona en el mundo real en la intimidad. Las emociones y sensaciones se mezclan y acentúan durante el sexo, lo que puede ser toda una experiencia para ti, y esto, definitivamente, podría uno de los causantes de que eches de menos tu antiguo trabajo.

El poder de la seducción

A pesar de que estés cansado/a de tener esa obligación de seducir a cada cliente, en realidad es algo que luego puedes llegar a echar de menos. Esa sensación de poder y control que tienes cuando los clientes sucumben fácilmente a tus artimañas femeninas (o masculinas) es adictiva. Sentir que puedes manejarlos de todas las maneras que quieres, sólo por tus curvas y tu belleza, es poderosa. No hay nada como entrar en la habitación y saber que no sólo le has quitado el aliento a tu cliente, sino que también has dejado con la boca abierta a todos los demás hombres de la sala de una manera similar. Te sientes poderoso/a y es muy adictivo – y, sin ninguna duda es algo que experimentarías una y otra vez, y que, sin embargo, vas a tener menos oportunidad de hacer.

 

Estas han sido algunas de las cosas que muy probablemente echarás de menos el día que dejes de ser escort, si se te ocurre alguna más, o ya te has retirado y has echado en falta otra cosa, no dudes en contárnoslo.

admin

Deja un comentario