¿Cómo es la primera experiencia como escort? Parte II

¿Cómo es la primera experiencia como escort? Parte II

Allá vamos con la segunda parte de “Cómo es una primera experiencia como escort”, hoy os traemos dos historias más de escorts que han querido compartir aquí sus primeras experiencias e impresiones. ¡Esperamos que lo disfrutes!

 

“Un primer encuentro emocional”

Una amiga mía me convenció para ser Escort. Ella ya llevaba siendo Escort unos meses y siempre me contaba historias sobre los hombres que conocía, el dinero que ganaba, y todo eso. En ese momento yo estaba estudiando, y como cualquier estudiante, siempre andaba justa de dinero. Trabajaba duro cada fin de semana para ganar algo de dinero extra y poder llegar a fin de mes, así que ser acompañante me pareció una buena solución a todos mis problemas. Aún soy relativamente “nueva” en esto, tan solo llevo un par de meses trabajando, pero siempre voy a recordar la primera vez que me llamaron para ofrecer mi primer servicio.

Mi “primera vez” fue con un tipo de negocios de unos 30 años que había llegado a la ciudad por trabajo. Creo que él ya tenía una acompañante habitual, creo la llamó pero no pudo ir esa vez porque estaba enferma o algo así, así que entonces fui yo.

Me pidió que nos encontráramos en el restaurante de su hotel, que me vistiera de una manera específica, y cuando llegué, él ya estaba esperando exactamente donde dijo que estaría y me saludó como si fuera su novia o su pareja, supongo que para disimular ante la demás gente que se encontraba allí. Me invitó a tomarme una copa en la barra del bar y hablamos durante un rato. Como estaba nerviosa, me alegré de que me hubiera invitado a la copa, y tan solo el hecho de hablar con él me ayudó a relajarme un poco. Aunque por otro lado, no paraba de pensar que todo el mundo sabía por qué estaba allí; una chica joven, vestida con un vestido que se ceñía a sus curvas, abrazada a un hombre mayor. Cada vez que alguien me miraba durante más de 2 segundos no paraba de pensar que me dirían algo o que me echarían de allí. Le dije a mi cliente que todo el mundo me miraba, y él contestó que no era de extrañar, que el vestido que había elegido era increíble y que estaba radiante. Mi confianza dio un vuelco, me relajé un poco más, e incluso empecé a coquetear con él sin darme cuenta.

Supongo que pensé que cuanto más estuviéramos en el bar, menos tiempo tendríamos para pasarlo en su habitación, pero finalmente acabó sugiriendo que estaríamos más “cómodos” en privado. No podía posponer más lo inevitable, así que lo seguí por el vestíbulo hasta su habitación. Una vez dentro, se quitó la chaqueta y nos sentamos en la cama a charlar un poco más. No me percaté de cómo habíamos terminado abrazados el uno al otro hasta que me besó. Era un buen besador, no solo me hizo sentir segura, sino que sus besos estaban empezando a tener el efecto deseado y empecé a encontrarme en un ambiente cálido y acogedor. Poco a poco comenzó a quitarse la ropa y una vez se quedó desnudo, yo aún estaba completamente vestida, pero me puso sobre él y empecé a hacerle una mamada. No pasó mucho tiempo hasta que sentí como terminaba en mi boca. Luego me pidió que me quitara el vestido y la ropa interior, que me pusiera el portaligas y los tacones. Hice lo que me pidió y me acurrucó junto a él como cualquier pareja “normal”. Y comenzamos a hablar un poco más, mientras él me abrazaba y me besaba de vez en cuando recorriendo mi cuerpo.

Al rato, y sin avisar, se puso a actuar de manera extraña, todo estaba yendo bien hasta que me alejó de él. Empezó a contarme porqué había aceptado verme a mí en vez de a su acompañante habitual, y me dijo que no se le había ni pasado por la cabeza la posibilidad de que pudiera llegar a ser tan dulce. Estaba preocupado porque no quería encariñarse conmigo. Comenzó a contarme que él amaba a su mujer, que solo llamaba a las acompañantes para tener sexo, que las llamaba solo porque su mujer había dado a luz y no podía tener sexo con ella… Era lo último que me esperaba de mi primera “cita”. Estaba comenzando a ser una situación algo más que incómoda, así que le pregunté si quería que me fuera, estuvimos de acuerdo en que era lo mejor para los dos, y nunca más me volvió a llamar. Supongo que continuó viéndose con su escort habitual.

 

“¡Qué suerte tuve!”

Llevo siendo Escort independiente ya desde hace 3 años. En mi primera noche estaba nerviosísima. Me acuerdo que me dijeron que conocería a mi cliente en un hotel de lujo que se encuentra a las afueras de la ciudad. Cuando llegó el momento de entrar por las puertas del vestíbulo del hotel, notaba que mi corazón iba a mil por hora, solo esperaba que el recepcionista del hotel no notara nada extraño en mí, aunque por dentro estaba a punto de estallar. Disimulé como pude y llegué a la habitación en la que se encontraba mi primer cliente. Cogí aire, cambié mi actitud, y me llené de confianza. Saqué mi mejor sonrisa y me dispuse a llamar a su puerta

Cuando ví que la puerta se abría, mi instinto me decía que me diera la vuelta y saliera corriendo, pero ya era demasiado tarde. Él, obviamente, notó que estaba nerviosa, debía vérseme en la cara a la legua, pero intentó por todos los medios que me calmara, que me sintiera a gusto. Al final resultó ser una experiencia agradable, me costó muchísimo hacerme a la idea al principio, pero una vez te relajas, las cosas salen por sí solas.

Sólo estuve allí 30 o 40 minutos como mucho, a pesar de que me había reservado una hora entera para él. Fue muy educado conmigo, iba bien arreglado y muy considerado. Pensaba que todos los chicos buscarían su propio placer, pero no fue así como resultó ser con este tipo. Es más, recuerdo que incluso me dió propina y me regaló una flor. Resultó que venía bastante a menudo por la ciudad por tema de negocios, así que acabó convirtiéndose en un cliente habitual por un tiempo, luego se ve que cambió de trabajo y dejó de llamarme. Siempre lo recordaré con cariño porque gracias a él soy quien soy ahora mismo, aprendí mucho de mi primera experiencia, e incluso diría que gracias a él fue placentera. Ojalá le vayan bien las cosas.

¿Cómo es la primera experiencia como escort?

Muchos de nosotros encontramos el mundo de las Escorts algo fascinante, y tú, seguramente, si estás leyendo esto, no seas la excepción. Todos queremos conocer los entresijos de este mundillo, cómo fueron las primeras experiencias de la gente, cómo acabaron dentro de este sector, qué piensan las chicas en determinadas situaciones con los clientes, y mucho más. Así que, para tu uso y disfrute, me he encargado de preguntar a otras chicas como yo, otras escorts que han querido compartir  sus primeras experiencias e impresiones. Esperamos que lo disfrutes, como todo lo que hacemos.

 

“Lo recuerdo como uno de los mejores orgasmos que he tenido”

Mi primera vez como Escort profesional la recuerdo como uno de los momentos en los que más nerviosa he estado en toda mi vida. Aunque varias amigas mías ya eran acompañantes por aquella entonces, y ya había escuchado sus historias y experiencias miles de veces, no sabía qué esperarme cuando llegara el momento. Cuando me dieron mi primer encargo, tenía sentimientos encontrados. Estaba emocionada sí, pero también me puse muy nerviosa, notaba como la ansiedad y los nervios aumentaban por momentos. Y más si el primer encargo que te proponen es el de ir al apartamento de un tipo en el que estaréis los dos a solas, y sin saber lo que tiene preparado para ti. Siempre me imaginé que mi primer encuentro sería en el bloque de una agencia o en un hotel, pero resultó no ser así. Mi primer cliente fue un joven estudiante de Oriente Medio que se había mudado hacía poco a la ciudad. Hizo una reserva para estar conmigo de 2 horas, y pidió que fuese yo la que fuera a su apartamento, que estaba a unos 40 minutos en coche de mi casa.

Realmente no me preocupaba tanto el ir a su apartamento, porque la agencia cumplía unos protocolos de seguridad bastante estrictos, pero el estómago se me revolvía cada vez más según me acercaba a mi destino. El apartamento se encontraba en un edificio grande y muy antiguo. Subí las escaleras, y cuando llegué a la puerta del apartamento, podía sentir los latidos de mi corazón como si estuviera a punto de reventar, y no había visto sudar las palmas de mis manos tanto como aquella vez. Al abrir la puerta, apareció un chico joven, guapo, y probablemente tan nervioso como yo. Fue entonces en ese momento cuando traté de recordar lo que las otras chicas me habían dicho: intenté calmarme, darle mi mejor sonrisa, y comencé a charlar con él.

Después de presentarnos y hablar un rato, pasamos directamente a por lo que había ido allí. Ya nos habíamos relajado un poco cuando comenzamos a acariciarnos, y entonces empezamos a “explorarnos” el uno al otro, antes de desnudarnos e ir al dormitorio. Una vez en la cama, no hubo muchos preliminares y comenzamos a “hacerlo” como si de dos conejitos de Duracell se tratara. ¿Lo mejor de todo esto? Su pene estaba ligera y maravillosamente curvado para que conectara perfectamente con mi punto G cada vez que se movía. De hecho, siempre lo recuerdo como uno de los mejores orgasmos que he tenido. A partir de ahí se estableció un escenario más llevadero, más fácil (e incluso divertido) de llevar. El sexo se volvió una experiencia muy agradable para los dos, y nunca olvidaré la parte en la que estaba hablando con su hermano por teléfono mientras le hacía una mamada, cosa que caldeó el ambiente aún más si cabe.

La cabeza me daba vueltas de camino a casa, no sabía qué pensar. Por un lado me habían dado un sobre con dinero por pasar el rato y tener sexo con un extraño, pero por otro lado, había tenido el mejor sexo de mi vida con alguien con quien ni siquiera me habría importado salir. En definitiva, el mejor comienzo con el que una acompañante pueda llegar a soñar.

 

Acabé llorando

Mi primera experiencia fue muy emotiva. En aquel entonces ya había oído hablar de las agencias de acompañantes, pero pensé que podría trabajar por mi cuenta sin ayuda de nadie. Creé mi propia página web y cuando conseguí mi primer cliente no me lo podía creer, todo iba sobre ruedas. Ya de camino, empecé a ponerme nerviosa, como se pondría cualquier persona en mi situación. Fue entonces cuando también empecé a pensar en qué estaba haciendo, a dónde estaba yendo, quién habría allí esperándome ¿Y si la persona con la que he quedado es un asesino o un loco que me está esperando con un hacha detrás de la puerta? ¡Qué tonta fuí! Al llegar allí un tipo encantador me estaba esperando, fue muy agradable y educado conmigo, y después te das cuenta de que al 99.99% de las veces es así. Incluso me pagó de más, no quiso que le devolviera nada. Sin embargo, en el taxi de camino a casa, me eché a llorar como una niña pequeña. No era para nada por lo que había hecho o por lo que había pasado, si no porque me sentí aliviada de todo ese estrés que había ido acumulando de camino a casa del cliente. Había sentido incluso miedo, y al fin y al cabo, no fue una experiencia para nada peligrosa. Así que después de esto decidí unirme a una agencia para evitar todo por lo que había pasado. Evitarme todo ese estrés previo y tener esa seguridad de que alguien te cubriría la espalda si te pasase algo, es una experiencia totalmente distinta.

En mi primera noche de agencia coincidí con un tipo que acabaría siendo mi primer cliente habitual. Sólo estuve con él unos 30 minutos, pero a los 15 ya habíamos terminado, que fue todo lo que tardó en llegar al orgasmo. Realmente, ahora que lo pienso, fue como “pim pam, para fuera, y gracias señora” . Obviamente ese día no fue mi única reserva, 15 minutos de trabajo al día suena algo maravilloso, pero nunca es tan fácil jajaja.

En general esas fueron “mis dos primeras veces” como acompañante, con y sin agencia. En las dos ocasiones entré con buen pie en el mundillo de las acompañantes, pero aún así me costó recuperarme mucho de aquella primera primerísima vez en la que pasé tanto miedo por nada. De hecho, todavía se me ponen los sentimientos a flor de piel hasta cierto punto cuando voy a conocer a un nuevo cliente, ya que pienso demasiado en todo lo que pueda pasar, aunque luego nunca pasa nada malo.

 

Estas han sido dos de las experiencias de las escorts, pero te contaremos algunas más en próximos posts.

 

Lo que echarás de menos de ser escort… si lo dejas Parte II

Seguimos con algunas de las cosas que seguro vas a echar de menos cuando dejes de ser escort y pase un tiempo. Recomendamos la lectura de la primera parte de éste artículo, en caso de que no lo hayas leído ya.

Continuamos con lo que vas a echar de menos, aunque ahora pienses que no lo vas a hacer:

 

Irse de gira

Irse de gira es un trabajo duro, pero también es algo muy beneficioso para el negocio. Puede significar encerrarse en una habitación de hotel durante horas y ver a muchos clientes inmediatamente uno después de otro. Pero, también significa llegar a una nueva ciudad y experimentar un poco su cultura y ver sus lugares de interés. La gastronomía del sitio, y los lugares de ambiente pueden no ser lo primero en tu lista de prioridades, pero es bastante común tomarse unas horas o un día libre para disfrutar de los alrededores de la ciudad. Cuando trabajas en un trabajo “normal”, lo más probable es que no tengas la oportunidad de viajar o explorar nuevas ciudades tan a menudo. Estás limitado a tu área de trabajo y así, puede que no tengas la oportunidad de aventurarte en nuevos lugares o conocer gente nueva tanto como lo solías hacer. Además, hacer una especie de “gira” suele traer consigo una gran cantidad de dinero en pocos días. Es una excelente manera de llenar la cartera, justo antes de Navidad o cualquier otro evento en el que vayas a necesitar algo de dinero extra. Y será entonces cuando te des cuenta de lo difícil que es ganar ese dinero extra cuando estés encerrado en tu trabajo estándar de 9 a 5.

 

Visitar nuevos lugares

A veces, es simplemente pasar una o dos noches en una suite de un hotel elegante en el centro de la ciudad del que TODOS hablan. Otras veces, vas de visita a una de esas casas admiradas de un vecindario residencial VIP aislado. Las acompañantes tienen muchas veces acceso a lugares que muchos otros tan sólo desean ver. Pero cuando dejas el mundo Escort, pierdes todo esto. La emoción de ir a un lugar nuevo y lujoso es bastante adictiva y difícil de abandonar. Una vez lo hayas dejado, tendrás pocas razones o motivos para visitar a estos lugares y menos aún para abrir sus puertas si es que acabas yendo. Los eventos de recaudación de fondos de alto nivel o las fiestas con gente VIP volverán a estar fuera de tu alcance, y todo esto, junto con la posibilidad de volver a codearse con gente de la alta sociedad.

 

Los hoteles 

Aunque los grandes empresarios, guerreros de la carretera, no paren de decir lo cansados que están de viajar de hotel en hotel, las acompañantes vacilarán de lo mucho que disfrutan de ellos. El servicio de un hotel es magnífico – y, un pequeño caramelo sobre la almohada puede incluso ser algo que recuerdes con anhelo. Las comodidades de la mayoría de los hoteles son maravillosas: la piscina, el spa y el gimnasio… son partes de la estancia en un hotel que realmente hacen que valga la pena. Utilizar una habitación de hotel como lugar de reunión puede ser maravilloso, incluso puedes solicitar el servicio de habitaciones entre encuentro y encuentro: Uno de los mejores servicios ofrecidos por la mayoría de los hoteles. Además, poder pedir tostadas francesas, fresas frescas o champán y que te lo lleven hasta la habitación, es algo que no está disponible cuando estás en tu casa y son las 12 de la noche.

 

Los regalos

Aunque no es necesario, muchos clientes se empeñan en traer consigo regalos cuando han quedado contigo: vino, joyas, champán, flores, dulces, perfumes, cosméticos, lencería… Es emocionante ver lo que un cliente te ha traído, pero cuando dejas la industria, todo esto se acaba. Tendrás suerte si alguna cita te trae flores, o aunque sea una pequeña y solitaria flor. Esos accesorios de diseño serán cosa del pasado, artículos únicos y difíciles de encontrar con los que los clientes a veces te recompensaban, se te irán terminando y no los volverás a reponer. Volver al mundo “real” del trabajo no te proporcionará esos “extras” con los que tus clientes venían bajo el brazo y que eran para ti.

 

El sexo

La mayoría te dirá que no disfruta del sexo o de otros actos íntimos que tienen con sus clientes, pero puede ser diferente respecto a ti. El sexo sin ataduras que puedes tener con los clientes puede ser tan divertido… Explorar nuevos fetiches, enseñar a los clientes cosas nuevas y llegar a explorar tus propios deseos puede ser lo que más extrañes de salir del negocio. Los clientes con los que interactúas no esperan nada de ti a cambio de tus afectos. Recorren y toman tu cuerpo durante el tiempo acordado y no te molestarán, otra vez, hasta el próximo encuentro, algo muy diferente de cómo funciona en el mundo real en la intimidad. Las emociones y sensaciones se mezclan y acentúan durante el sexo, lo que puede ser toda una experiencia para ti, y esto, definitivamente, podría uno de los causantes de que eches de menos tu antiguo trabajo.

El poder de la seducción

A pesar de que estés cansado/a de tener esa obligación de seducir a cada cliente, en realidad es algo que luego puedes llegar a echar de menos. Esa sensación de poder y control que tienes cuando los clientes sucumben fácilmente a tus artimañas femeninas (o masculinas) es adictiva. Sentir que puedes manejarlos de todas las maneras que quieres, sólo por tus curvas y tu belleza, es poderosa. No hay nada como entrar en la habitación y saber que no sólo le has quitado el aliento a tu cliente, sino que también has dejado con la boca abierta a todos los demás hombres de la sala de una manera similar. Te sientes poderoso/a y es muy adictivo – y, sin ninguna duda es algo que experimentarías una y otra vez, y que, sin embargo, vas a tener menos oportunidad de hacer.

 

Estas han sido algunas de las cosas que muy probablemente echarás de menos el día que dejes de ser escort, si se te ocurre alguna más, o ya te has retirado y has echado en falta otra cosa, no dudes en contárnoslo.

Lo que echarás de menos de ser Escort… si lo dejas.

La mayoría de las chicas que comienzan a ser acompañantes entran en este mundillo con el objetivo de retirarse “pronto”. Por lo general, no es un plan a largo plazo para hacer una carrera de esto. Normalmente es una manera de ganar dinero rápidamente, adoptar un estilo de vida más flexible y recibir el pago que uno se merece. A veces, incluso puede ser una manera de adquirir suficiente dinero para abrir tu propio negocio y comenzar una nueva aventura profesional. Sin embargo, muchas de las personas que se dedican a los servicios para adultos, se dan cuenta de que echan mucho de menos sus antiguos trabajos cuando vuelven a entornos de trabajo “tradicionales”. Ahora bien, cuando consideres el hecho de dejar la industria de acompañantes y escorts, tienes que tener en cuenta las cosas que más vas a echar de menos cuando te vayas:

 

El dinero

OBVIAMENTE. El dinero es una de las cosas más atractivas de ser acompañante profesional. Cuando te des cuenta de lo que significa hacer varios cientos de dólares por una sola hora de trabajo, esto será fácilmente uno de los factores principales que vas a echar de menos dejar atrás. Pocas otras carreras te permitirán obtener un salario tan alto por tan poco tiempo de trabajo. Sin embargo, ten en cuenta que no se paga tan solo por una hora de trabajo. Hay que tener en cuenta todo el trabajo administrativo y de mercadeo que hay detrás, junto con todo el trabajo de preparación que se requiere para lucir pulido y preparado/a para un cliente. A menudo se nos olvida calcular esas horas, pero, si calculas que pasas unas tres o cuatro horas de trabajo entre unas cosas y otras, el jornal por hora continúa siendo impresionante.

 

Un plan flexible de trabajo

Como proveedor/a de servicios, normalmente estableces tu propio horario (hasta cierto punto). Puedes dedicar unas horas específicas, unos días de la semana en concreto y sólo atender a los clientes dentro de ese horario “disponible”. Aunque a veces esto no es así, por muy bonito que suene este sistema, la verdad es que al final terminas concertando citas en momentos que no están dentro de ese horario de disponibilidad “abierta”. Pero, por lo general, el tiempo que le dedicas a cada cosa es tuyo. Tú eliges cuándo trabajar, cuántas horas vas trabajar y cómo las vas a organizar. Cuando “cuelgas los tacones” y tratas de adaptarte a un trabajo “normal”, lo más seguro es que no te permitan organizarte tu tiempo de manera que puedas realizar ciertas actividades o directamente te acaben diciendo que tomes de tu tiempo libre para ellas. Si eras realmente feliz con tu propia forma de organizarte, (pronto te darás cuenta), será una de las cosas que más eches en falta.

 

Autonomía 

A menos que trabajes para una agencia, eres tu propio jefe. Puedes elegir qué clientes vas a ver y cuáles no. Tu impones tus propias reglas, tus propias tarifas y los servicios que ofreces y los que no. Si tu idea es montar un negocio y ser autónomo, puede que sigas disfrutando de ese grado de libertad personal dentro de tu trabajo, pero, sin embargo, si consigues un trabajo, donde hay un jefe o alguien que te supervise, lo notarás. Alguien que te diga cuándo descansar, cuánto descansar, cuándo comenzar a trabajar y cuándo vas a terminar tu jornada laboral. Tu salario se ve fijado por otra persona, junto con otras reglas y restricciones establecidas que debes seguir. Este es uno de los motivos por los que las acompañantes vuelven a su antiguo trabajo. Una vez has probado lo que significa ser tu propio jefe, es muy difícil, casi imposible, volver a ser el subordinado de alguien más.

 

A los clientes 

Aunque parezca mentira, algún día, acabarás echando en falta a alguno de tus antiguos clientes. Extrañarás sus excentricidades y escuchar esas historias que los volvían únicos. A pesar de que siempre tratas de permanecer emocionalmente desapegada/o a tus clientes, siempre acabas teniendo cierta simpatía por ellos, especialmente si los has ayudado a superar sus miedos, o si has trabajado con ellos en tiempos difíciles… Por supuesto, habrá clientes malhumorados, arrogantes y mezquinos que te hará feliz el simple hecho de perderlos de vista, pero de muchos otros clientes tendrás tan buenos recuerdos que esperarás volvértelos a encontrar de nuevo alguna vez en tu vida.

 

La satisfacción de ir bien vestida 

Ponerse unas bragas elegantes y el atuendo de acompañante perfecto es divertido. Prepararse y preocuparse por la apariencia es algo que puede llegar a ser una carga cuando es algo que tienes que hacer a diario para los clientes, pero es una actividad que echarás de menos cuando dejes de hacerlo. Una vez en tu nuevo trabajo, tu aspecto dejará de ser uno de los aspectos principales de tu vida diaria. A nadie le importará si llevas tacones de aguja o unos zapatos planos. Llevar un peinado más conservador se volverá tu opción más habitual para ir a la oficina. Dejarás de utilizar tus vestidos favoritos o tus  joyas de fantasía tanto como lo hacías, y te aseguro que no es lo mismo tan solo sacarlos del armario en Nochevieja…

 

Que idolatren tu belleza y sex appeal

Si que es verdad que tu pareja puede pensar que eres preciosa o toda una sex symbol, pero es muy poco probable que adore tu apariencia tantísimo como lo hacen algunos de sus clientes. Los clientes reservan encuentros contigo, debido en gran parte a tu aspecto, buscan a la mujer “perfecta” para ellos, una combinación de apariencia y personalidad. Esperan que aparezcas en su puerta, vestida de punta en blanco y de manera inmaculada. Y cuando lo haces, la realidad es que no paran de lanzarte cumplidos, y eso, quieras o no, te hace sentir como la mujer más hermosa del mundo. Esa sensación de ser adorada por tu aspecto es embriagadora. Y cuando dejas de sentirte halagada, comienzas a sentirte decepcionada y deprimida. Y, aunque otros admiren plenamente tu belleza, serán mucho más tímidos con su aprecio que lo que lo eran tus clientes.

Las historias y experiencias que ocurren

De vez en cuando te encuentras con cada personaje… Nos referimos a aquellos clientes que quieren servicios extremos o extraños que desembocan en unas historias que son para contar. A veces, los clientes te llevan a lugares fuera de lo común, o a lugares a los que sería difícil acceder de cualquier otra manera, debido a los costos o a la falta de contactos. Aquí incluimos también  los acontecimientos divertidos que suceden durante la intimidad u otras cosas que pueden suceder durante ese encuentro. Aunque creas estar contento de abandonar este mundillo y estos momentos de los que estamos hablando, la realidad es que los acabarás recordando como grandes y grandiosos recuerdos.

 

Si quieres conocer más cosas por las que vas a echar de menos ser escort el día que lo dejes, ahora ya puedes ver la segunda parte de este post.

De qué hablar con tu cliente | Guía para Escorts principiantes | Parte II

Continuando con el tema de “De qué hablar con tu cliente – Guía para Escorts principiantes”,

una de las conversaciones para romper el hielo, o algunos de los temas de los que podrías tratar, a parte de los que ya conoces, son los siguientes:

Haz que tu cliente te cuente algo interesante sobre sí mismo. Incluso si el cliente es más conservador, o es alguien que se pone en seguida muy tenso, todos tienen un pasado y una vida personal. No buscas saber si tiene 12 hijos o si se ha casado cuatro veces. El tipo de detalles o temas que estás buscando es si ha hecho paracaidismo, si le gustan los deportes de motor o algo más que que pudiera ser inesperado si nos basásemos tan solo en su apariencia o comportamiento. Intenta tener algo preparado para poder contarle algo tu también sobre ti, para poder dar pie a un inicio de conversación. Si no se le ocurre nada, pregúntale sobre cómo le llamaban sus amigos cuando era niño, una actividad que siempre ha querido hacer y nunca ha hecho, o sobre los peores líos en los que se ha metido. Todo el mundo tiene algo que compartir, y es una manera fácil y sencilla de descubrir cosas sobre la forma de ser de una persona con la que vas a tratar.

También podéis charlar sobre vuestras cosas favoritas. Desde comidas, colores y estaciones del año, hasta lugares a los que ir de vacaciones, aparatos electrónicos o incluso temas financieros, trata de tomar nota acerca de las cosas o temas que le gusten a él, y especialmente, sobre aquellos temas que encuentres que tenéis en común. Es fácil hacer una lista rápida sobre cosas que preguntar. Para involucrarle a él también, pídele que te proponga algunos temas, así, de la misma manera, podrás hacerle saber tus respuestas, y al ir y venir, compartiendo cada uno sus preferencias, es posible conoceros más el uno al otro. Puede ser que de esta manera no aprendas todo lo que necesitas saber sobre el cliente, pero esto te ayudará a suavizar la tensión del momento y a abrir paso a nuevas conversaciones. Si la conversación tiende a desviarse y centrarse en tan solo sus favoritos, permítele que lo haga. Deja que la conversación tome vida propia y le proporcione toda la comodidad y tranquilidad que pueda necesitar. A medida que continuéis hablando, verás que sus interacciones se vuelven cada vez más y más “naturales”, lo que conducirá al éxito de vuestra cita sin ningún tipo de duda.

Otro buen tema del que podríais hablar sería sobre algo que esté sucediendo en el vecindario o en la comunidad de vecinos. Tal vez estén construyendo algo nuevo al final de la calle o una nueva e importante empresa esté llegando a la ciudad. Cualquier cosa que suceda en el lugar donde vivís, da mucho juego justo cuando se trata de encontrar temas en los que ambos podáis conversar cómodamente. Incluso si la conversación deriva en algo sobre cómo ha cambiado el vecindario con el paso de los años o algo así, el objetivo principal de esta conversación, es hacer que tengáis fácilmente un tema de conversación en sí al que recurrir. La cuestión es estimular la interacción entre los dos, y ese es el resultado de encontrar un punto en común con el que ambos podáis identificaros. Establecer ese “nivel inicial” de placer a través de la conversación es necesario para ir avanzando a las etapas más íntimas de la cita. Piensa que, si ni siquiera podéis hablar entre vosotros, llegar a tocarse cuando llegue el momento, va a ser prácticamente imposible o muy muy incómodo.

Por otro lado, llegado el momento puedes salir del paso con las típicas preguntas rompehielos. Existen tres típicas preguntas rompehielos que son bastante comunes y que no harán que tu cliente ponga los ojos en blanco de lo ridícula que pueda llegar a ser la situación. La primera es: “Si pudieras elegir a alguien, ya sea vivo o muerto, ¿con quién te irías a cenar y porqué?” La mayoría te va a responder una persona famosa, un personaje histórico, o incluso Dios. Puedes aprovechar esto y aprender mucho sobre tu cliente a partir de lo que te responda, desde sus intereses hasta sus prioridades. La segunda sería: “¿Qué tres cosas te llevarías contigo a una isla desierta?” Esta segunda es muy común pero, con la respuesta a esta pregunta, puedes aprender lo que es más importante en la vida de una persona, así que puede ser una buena base por la que empezar. Y la tercera pregunta (que puede ser la más absurda de las tres y la que más risas provoca) es: “¿Qué fruta o verdura serías? ¿Por qué?” Puede ser una tontería, pero esta pregunta requiere que la otra persona cuente cosas sobre su propia personalidad, proporcionándote un primer concepto sobre cómo percibir a esa persona.

Otra manera de mantener viva la conversación es describir la cita o el día perfecto con tu pareja, algo que te permitirá comprender mejor lo que el otro siente que es esencial en una relación. Anímalo a dar detalles sobre las actividades, sus sensaciones y cómo esperaría ser tratado por la otra persona. Si te describe algunas de sus ideas más “calientes”, aprovéchalas, seguramente será algo que podrás usar más tarde con él. De lo contrario, te proporcionará una visión de su lado más romántico y de cómo se siente acerca de las relaciones. Si te comparte los detalles sobre una fecha en concreto, en la incluyen a él y su pareja yendo a pasear por la playa, de compras, o algo por el estilo, querrá decir que lo que busca es más una mujer que pueda ser su compañera. Y por el contrario, si su día perfecto se basa únicamente en sexo, querrá decir que tan solo se centra en los aspectos físicos de una relación, y busca de esa relación una mujer que le vuelva loco en la cama.

Otros clientes simplemente se sienten atraídos por preguntas sobre qué es lo que los llevó a llamarte a ti en concreto. Al igual que un psicólogo lanza preguntas sobre porqué un cliente ha concertado la cita, puedes preguntarles qué fue lo que les llevó a buscar a una acompañante, y concretamente, qué fue lo que les llevó a llamarte a ti. (Esto no sólo inicia una conversación, que es lo que buscamos, sino que también te ayudará a saber qué es lo que les atrae de ti a tus clientes). Puede que te cuenten algo sobre un hecho en particular que fue lo que causó que el cliente te llamara, o puede que te cuente toda una vida de infidelidades. Sea como sea, trata de fijarte en lo que te diga, y trata de averiguar lo que está buscando en ti. El objetivo de esta pregunta es adquirir esos conocimientos que te ayudarán a proporcionar un encuentro más satisfactorio y agradable, proporcionar una cita basada en las necesidades y deseos específicos de quién te haya llamado.

Y con todo esto, hay que recordar que tampoco debe tomar mucho tiempo de la cita esta pequeña charla, ya que lo que quieres es que el cliente sienta que el tiempo que ha pasado contigo haya valido la pena. Ahora bien, si notas que un cliente está muy a gusto con la conversación, hazle saber que está acortando “la otra parte” de vuestra cita, para que pueda tomar él la decisión de seguir adelante o continuar hablando contigo.

De qué hablar con tu cliente – Guía para Escorts principiantes

Cuando estás conociendo a un cliente, es importante tratar de averiguar tanto de su verdadera personalidad como sea posible. Las acompañantes deben poner todo su empeño en hacer que los clientes se sientan cómodos, y parte de ese proceso incluye romper el hielo con una pequeña e inocente charla para eliminar esa incomodidad inicial de la cita. Los temas de conversación deben ser de alguna manera “universales”, y así, podrás sacarlos a relucir con casi cualquier persona que conozcas.

Mientras que algunas Escorts hacen preguntas que profundizan en la vida personal del cliente, la mayoría intenta evitar temas que podrían dejar la puerta abierta para que los clientes pregunten lo mismo sobre ellas. Por ejemplo, hablar de detalles sobre su carrera, su familia o su vida en general podrían llegar a hacerle creer al cliente que puede preguntar por detalles sobre ti también. Por ejemplo, si les preguntas cuántos hijos tienen y si pasan mucho tiempo con ellos, automáticamente creerán que no te importa hablar sobre tu propia familia. Si quieres mantener tu vida privada fuera de la conversación, evita esos temas, y ten en cuenta las siguientes ideas que te proponemos para iniciar una conversación:

Lo primero de todo, haz más preguntas, escucha más y habla menos.

Segundo, deportes. El deporte en general, es el tema perfecto para muchos de clientes. Aunque tu cliente no sea fan de ningún equipo, es probable que sepa algo sobre algún deporte en concreto, o sepa algo de alguna competición que haya sucedido últimamente. Y si no practicas ese deporte o ni tan siquiera lo conocías, es el momento de aprender algo nuevo. Si el cliente es un fanático, entusiasta de los deportes, es probable que siga adelante con la conversación a partir del primer comentario que le hagas respecto al tema. Posiblemente descubras más de lo que esperabas mientras él cita estadísticas, cifras, y predicciones de su equipo favorito. Incluso si la conversación va más allá de tus conocimientos, ya te habrás dado cuenta de que has tropezado con un tema del que siempre podréis hablar, y del cual él hablará con gusto. Otras veces, aunque este tema no funcione tan bien, y no se convierta en el tema principal de la conversación, da para un par de minutos, lo que podría dar pie a un nuevo tema de conversación con el que tratar.

Noticias y temas de actualidad. Si de normal no prestas atención a las noticias, siempre puedes empezar a hacerlo, y probablemente deberías. En tu día a día, estoy seguro de que hay muchos eventos, acontecimientos y actividades que podrían estimular la conversación entre vosotros dos, tú y tu cliente, sin entrar en temas que puedan invitar a hacer preguntas sobre su vida personal. Desde nuevos negocios en la ciudad hasta una ordenanza recientemente aprobada por el consejo de la ciudad, tienes una amplia gama de temas de conversación de entre los que puedes escoger. En los temas de actualidad se incluyen actividades programadas por la comunidad o una ola de crímenes que haya sucedido recientemente. Además de los eventos locales, concéntrate en los acontecimientos más globales, nacionales o internacionales para que las ideas sean más fáciles de discutir. Por ejemplo, un desastre natural en otro país es siempre un tema que puedes explorar, así como cualquier noticia loca que hayas visto en internet. Como curiosidad, las noticias extrañas que te encuentres por internet son a menudo perfectas para “atraer” al cliente, porque por lo general son curiosas, graciosas y no abordan ningún tema delicado.

El hobby del cliente puede ser una buena opción como charla de calentamiento. Si el cliente ha mencionado que se dedica activamente a “algo”, su hobby, incítale a compartir contigo los detalles sobre su pasión.Y si no sabes nada sobre el tema y llevas el móvil encima, haz una rápida investigación en internet antes de reunirte con él. Una búsqueda rápida en internet te dará algunos puntos que te ayudarán a hacer preguntas o comentarios inteligentes mientras habláis sobre el tema. Desde navegar por el mar hasta coleccionar sellos, o jugar al golf, la mayoría de clientes tiene algún hobby. Aunque no te haya mencionado lo que hace en su tiempo libre, es una buena pregunta si estás buscando temas de conversación seguros de los que hablar. Si te contesta que realmente no tiene un pasatiempo, cuéntale algo que te guste a ti, algo que te guste hacer en tu tiempo libre (leer, trabajar en el jardín, etc.). Después de una breve conversación como esta, el encuentro puede pasar a etapas más interesantes.

Lo que le gusta y lo que no le gusta del sexo. Para los clientes que no parecen tímidos, el sexo es un gran tema de conversación. (Por supuesto, el sexo puede no ser un tema adecuado para un cliente, puede que incluso se incomode sólo por tu presencia, así que en este caso, no insistas en algo como esto). Al hablar de las cosas que os gustan o no, podéis llegar a conoceros a un nivel que no podríais conseguir de otra manera. A pesar de que toda la conversación está orientada a llevarse una primera impresión del cara a cara, también funciona para calentar motores. Además, este tipo de conversación te ayudará a entender lo que tienes que hacer cuando llegue el momento en el que tengas que complacerle.

Siguiendo el hilo de la conversación anterior, preguntarle a tu cliente sobre su más loca/mejor/peor experiencia sexual es una buena manera de derribar los muros de la vergüenza. Abrirse el uno al otro sobre las aventuras más locas o compartir secretos que muy pocos (o quizás nadie) conoce es una forma de crear un vínculo especial con el cliente. Invítale a compartir los detalles sobre cómo esa experiencia lo hizo sentir, cómo afectó en su vida el haber pasado por eso. Sin embargo, para lograr que el cliente se abra completamente sobre estos recuerdos tan “privados”, lo más seguro es que, a cambio, tengas que estar dispuesto a compartir algunas de tus propias historias. Ten a mano algunas buenas historias y persuádelo para que él cuente las suyas. El mayor beneficio de esto es que, no sólo rompe ese estado de incomodidad al comienzo de una cita, sino que también os habéis compartido algunos secretos entre vosotros, lo que hace que, automáticamente, os haga sentir como si tuvierais una conexión más “íntima” entre los dos.

Y si estás buscando más temas de los que hablar con tu cliente y sacarte de un apuro, podréis encontrar más en: Parte 2 – De qué hablar con tu cliente – Guía para Escorts principiantes.